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Los olvidados
22 de marzo de 2020
El libro del Tedio - José Ardila.
18 de diciembre de 2019
La melancolía de los feos / Mario Mendoza
Esta entrada es la primera de un autor colombiano, Mario Mendoza. Es también, la primera de sus obras que leo y espero poder leer otras entregas del novelista porque disfrute mucho de su estilo simple, claro, directo y fresco.
Nadie me pregunta, pero a continuación contaré cómo llegué al libro. En ocasiones, mientras adelantó labores de buen burócrata, rutinarias y mecánicas, labor odiosa pero que todo servidor público encuentra en su camino, me gusta escuchar entrevistas. Gracias al algoritmo de YouTube a la hora de almuerzo seleccione algunas y con un poco de desconfianza agregue a la cola una de Laud Estéreo a Mario Mendoza, de quien para ese entonces no sabía más que era él el autor de Satanás, pero no sabía por qué había decidido narrar esa historia o alguna cosa adicional sobre su historia.
A continuación les dejo el link para que de llegar a sentirse intrigados puedan verla: https://youtu.be/mYeIdjC26vQ. La entrevista es amena, cuenta varias historias y reflexiones del autor. Disfrute mucho de ella y decidí leer algo de él, si bien la historia que narra sobre "Satanás" es muy interesante al ver la oferta existente en Amazon para la Kindle me decidí por la melancolía de los feos, me identifiqué como uno.
Si bien podría hacer una presentación simplona diciendo que se trata de una narración en la que un psiquiatra desilusionado de la vida reencuentra el camino tras la llegada de unas cartas que un misterioso amigo le allega, creo que no llegaría a ser justo, pero tampoco es el propósito de este blog hacer un descuartizamiento de la historia del libro.
El texto refiere a manera de epístola el crecimiento de Alfonso Rivas, nacido con malformaciones físicas como resultado de la ingesta de algunos medicamentos psiquiátricos por la madre en el periodo de gestación, pasa por describir la soledad y miedo de un niño que debe crecer en un ambiente lúgubre, donde la madre no lo reconoce desde la lejanía de la locura, el cariño de la abuela y de uno tío que se siente lejano o artificial, y la fealdad física lo condena a ser una criatura aislada e incomprendida.
El primer bálsamo para las quemaduras del infierno que vive el niño deforme se encuentra en las expediciones nocturnas al parque con su tío, donde en un escenario solitario, de algún parque en Bogotá o de cualquier ciudad, un niño disfruta de correr y jugar solitario. Un bálsamo que parece en un chiste. Sin embargo, al ingresar el personaje de Leon Soler, llega un poco de luz al lúgubre cuadro, porque en una narración ligera y llena de frescura se presenta el crecimiento de un amor platónico, amor que dura solo un poco porque la vida se encarga de separarlos, cada uno toma su sendero y por un tiempo cada uno olvida al otro.
Durante tal separación, adolescencia e inicio de la adultez de Rivas, comienza el descenso por una fétida senda hacia el pandemonio, drogas, prostitución, alcohol y el cuestionamientos sobre el amor a la fealdad encarnada. En mi opinión, es la mejor parte de la narración, las andadas por los burdeles y la decadencia del personaje le otorgan dinamismo y frescura a la narración, pero ello es accesorio, el núcleo de sabor en este caramelo está en las reflexiones que se hace el personaje.
La siguiente parte del libro, donde hay un renacer del personaje que a veces se confunde con un poco de megalomanía es bien entretenida por la angustia de León quien espera que su amigo de infancia se convierta en un monstruo vengativo
El cierre del libro haciendo referencia a la mitología griega y a la llegada del viajero al hogar, fue muy agradable, de hecho me pareció algo bello. El héroe, luego de una aventura y sus peripecias, que en esta narración son seguir la vida de otro, entiende que ha llegado a casa y el viaje que se emprende hacia el mito a veces debe hacerse en una falsa soledad, porque siempre alguien nos arrebata de estar enterrado en nuestras aburridas realidades y emprender el viaje.
31 de agosto de 2019
Caín – José Saramago
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Johann Sadeler I (Netherlandish, Brussels 1550–1600/1601 Venice) Cain murdering Abel |
22 de agosto de 2014
Ciudad de invierno - Abdón Ubidia
Parto de aclarar que leí la edición eskeletra, que cuenta con varios relatos de Abdón Ubidia. Para esta reseña corta trataré de presentarles, de manera muy ligera y digerible, lo que encontré en los relatos contenidos en este libro de cerca de 200 páginas páginas. Iniciare con una descripción generalizada de las narraciones, sus virtudes y sus dificultades; y finalizare con algunas cuestiones particulares de los relatos.
Para empezar, quiero enfatizar que me pareció una gran obra, muy apasionante, con historias exquisitamente contadas, con la simplicidad que pocos logran y que encierra gran belleza. Del conjunto de historias debe resaltarse la habilidad del autor para describir de manera muy hábil las sensaciones humanas, ese sentir íntimo de cada quien, el que nos hace creer únicos y a veces solos, pero al ver tan nítidamente reflejados dichos sentimientos en las letras de Ubidia nos damos cuenta que las sensaciones que creíamos exclusivas de nuestra individualidad son lugares comunes. Otro elemento de estos relatos para resaltar, es la clara descripción realizada de los escenarios en que se resuelven las historias, están descritos de una manera sumamente gráfica permitiendo reconocer fácilmente una esquina de barrio - la de cualquier ciudad-, o reconocer la insinuación de Quito como la ciudad de invierno.
Para entrar en materia, en ciudad de invierno, logre ubicarme con facilidad en los escenarios presentados en la narración, tienen una descripción acertada porque no pormenoriza hasta el punto del fastidio, pero lo hace lo suficiente para poder recrear con facilidad y algo de detalle la ciudad con: sus barrios, sus bares o el hogar de una familia de “clase media”. Pero no es la descripción de la ciudad o del espacio físico de la historia lo más interesante de la narración, si bien es satisfactorio leer esa recreación del mundo físico, muy bien sazonada con poesía, lo realmente estimulante es la descripción emocional que se presenta por todo el texto, se puede llevar el ritmo de la descomposición psicológica y emotiva del personaje, quien va cayendo lentamente entre la melancolía y la paranoia, mientras juega morbosamente con sus "dobles pensamientos"; es muy interesante cómo se presenta un cuestionamiento a lo cotidiano en esas recurrentes introspecciones del personaje, quien termina por vulnerar su percepción de la realidad.
El segundo de los relatos presentados en este texto es "la Gillette". Es un texto lleno de belleza poética; con las virtudes descriptivas antes mencionadas de manera general y con un ritmo descriptivo poco vertiginoso, permite reflexiones y emociones más profundas. La Narración es exquisita y muchos podemos reflejarnos en los momentos de tensión finamente descritos. Como una muestra, a continuación les presentó una transcripción, de una parte del texto, en la que el personaje principal está a punto de recuperar su relación amorosa perdida:
"Piensa que el amor a veces, es como una secreta danza que compromete grandes espacios y pausados tiempos: el ritual de dos que se buscan sin saberlo, y que se juntan y se alejan y vuelven a juntarse. Piensa con miedo que el encuentro es inminente. Se da cuenta que le cuesta mucho trabajo sostenerse como él la ve: incrédula y distante, aunque en cierto modo, el hombre le ayude a resistir todavía, al mostrarse así como se muestra, confiado, demasiado confiado y optimista (…) Más, ahora que ha invertido la relación, ahora que por fuera hace gala de su desenfado y seguridad, sabe que en su interior reina el miedo de perderla, de haberla perdido ya. Curiosamente, tres meses atrás, al momento de la ruptura, le pareció asistir con el debido estoicismo y la debida resignación, a la muerte natural de una fase amada de su vida..."
Cuando leí el tercer relato, "tren nocturno", pensé que se trataba de un texto completamente diferente a lo antes presentado en el libro, se trata de una narración más íntima y en cierto sentido más complicada, pero deteniéndome a "masticar un poco el relato", pude notar claramente las notas que ya había identificado en las narraciones previas, en cuanto a la compleja situación emocional del individuo, sólo que en este cuento en particular se engrandecen. La descripción es más reflexiva e íntima, así debe serlo, porque el personaje que presenta en esta historia es un poco más complejo que los anteriores, muy cotidianos. Es importante resaltar de esta historia que se describe de una manera muy interesante la angustia de vivir cuando se sabe que se es diferente, lo que es vivir en el conocimiento de la no pertenencia y de lo conflictivo del ser. Francamente este cuento es un poco más complejo, pero muy bueno, no es para pasarlo rápidamente, no es simplemente una solterona y ya. Les recomiendo tomarse un tiempo para poder identificar el personaje y así ver venir la luz del tren al abrir la puerta de la calle, porque la llegada del tren es inevitable.
"La piedad", cuarto de los relatos, es de los más agradables y sencillos de leer, es simplemente hermoso. Ubidia Con una muy buena construcción descriptiva le va precisando al lector la abnegación que se generó en la esposa de un profesional frustrado y con problemas de personalidad, que de a pocos sofocó a su pareja y a sí mismo. Si bien el acto que determina el título del cuento está descrito de una bella manera, con una dulzura hermosa, hasta cierto punto es el resultado que se espera, dejándome dudas si elogiarlo por conducir hábilmente la historia a un punto que el lector cree haber escogido de manera inconsciente o si criticar el final por predecible.
“La mirilla”, el quinto de los relatos es tal vez el más corto y el que más me cuesta recordar, pero debe resaltarse que tiene una riquísima descripción del pánico propio de la pesadilla, cuestión que lo hace muy interesante. Se trata de un relato muy satisfactorio, muy reflexivo, tal vez uno de los más simples porque no es una cuestión muy intrincada pero logra dejar un mensaje claro, contundente y el lector no lo ignora de inmediato. La historia contada: es una pesadilla en la que un temor amorfo pero espeluznante llama a la puerta, el soñante a pesar de tener plena conciencia que no se trata más que de un sueño entra en pánico de lo que está al otro lado de la puerta pero de manera hábil el autor utiliza una situación un poco común, algunos pensaran que un cliché, para demostrar cómo los hombres cambian y terminan por enfrentar las cuestiones de las que huyen, sin que ello garantice el éxito. Al final debe resaltarse que el cuento culmina de una manera muy interesante porque el soñante al despertar comprende que no ya no es el mismo.
“CAzsA FANTASMAS”, el sexto relato, es una historia sobre desamor, con un buen argumento, un desarrollo muy bueno y un final bien logrado. Personalmente esta historia no me atrapó como otras del libro, pero el final me agradó mucho.
“Oscuro Confesor”, es un cuento que me encantó, me parece una gran historia, cargada de ironía y realismo. Creo que uno se divierte mucho al leer el diálogo entre los personajes y la confesión está narrada de una manera estupenda. De este texto quisiera transcribir unas frases que me lograron cautivar: “Acúsome padre que yo fui dios”, “Se equivoca, padre. La pérdida de la fe no invalida el rito” . En pocas palabras un gran relato.
Propagación del Mal, es el último de lo cuentos, quienes me conocen saben cómo me parece de interesante que en un texto se presente a la muerte como un personaje, en este texto aparece hacia el final, pero vale la pena precisar que el núcleo de la narración se encuentra en el hecho de la muerte, no propiamente en la muerte como sujeto de la historia. Creo que se presentan unas buenas reflexiones y la narración está escrita de una manera envolvente, debe resaltarse que no tiene la calidad de la Gillette o de ciudad de invierno, pero es un muy satisfactorio relato.
Bueno sin mas que contar, los invito a que lean el libro, les aseguro que se sorprenderán al identificarse en más de un momento. Saludos.
5 de septiembre de 2013
Rayuela - Julio Cortazar
